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Alejandro Bilbao

Alejandro Bilbao is a Jesuit and the founding director of Centro Magis, an independent nonprofit organization that works throughout Latin America to promote sustainable development by strengthening Jesuit-led universities, schools, and social service organizations. Bilbao has worked extensively...

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A Discussion with Alejandro Bilbao, Founder, Centro Magis Latin America (Spanish)

Alejandrobilbao
Click here for the English translation.

Background: This discussion between Alejandro Bilbao, Katherine Marshall, and Brady Walkinshaw took place on January 12, 2009 as part of preparation for a January 30 consultation in Antigua, Guatemala on "Faith-Inspired Organizations and Development in Latin America." In this interview, Bilbao tells how he first went to Latin America in the 1970s as a young Jesuit and, shocked by the poverty and inequality he witnessed, became involved with the educational movement Fe y Alegria. Highlighting the progress and goals of the Centro Magis Latin America, Bilbao describes the evolution of the Jesuits into a group that understands it must build alliances and strong networks both within and outside its faith community in order to tackle critical social problems. In an appendix to this interview, Bilbao describes the origins and work of the Centro Magis more fully.

Interview Conducted on January 12, 2009

¿Nos puede contar de usted y como llegó estar en su posición? ¿Qué le inspiro a llegar a su puesto?

Es un camino largo. Tomé contacto con América Latina en los años ‘70. Mi experiencia comienza en este tiempo. Soy de origen vasco. Durante un tiempo fui jesuita; llegué al continente latinoamericano cuando era estudiante jesuita. En un primer momento se da un acercamiento ingenuo a la realidad americana. Fueron mis primeros pasos en medio de la realidad de pobreza e inequidad del continente. Este fue me primer golpe. Lógicamente, el punto de partida fue mi concepción de la vida, mi fe y esta me orientó hacia y entre los pobres. Fueron los pobres quienes me colocaron frente Dios. Los pobres se hicieron prioridad en mis pensamientos.

Podemos hablar de distintos momentos en ese camino: Una primer momento se da en los barrios de Venezuela y Ecuador. Es el primer contacto existencial con el mundo de la pobreza. Un segundo momento centrado en un trabajo de educación para los pobres y sus organizaciones; y un tercer momento desde la cooperación internacional. Creo que en este caminar mi fe se ha ido purificando, profundizando, madurando.

El primer momento es una toma de contacto con la realidad de injusticia y exclusión. Es una experiencia que conmueve toda mi vida, incluida mi fe. Al final de la década del ‘70 estuve vinculado a movimientos sociales de base bien de la iglesia como de la sociedad civil. Era un momento de transformación al interior de la Iglesia, es la década posterior a Medellín, un hito en la historia de la Iglesia latinoamericana, son momentos de gran efervescencia. Estuve comprometido con las Comunidades Eclesiales de Base, inspirados en la biblia y expresados en la teología de la liberación. Con un lenguaje actual intentamos construir redes de comunidades en las zonas marginales. Redes de comunidades en la base de la pirámide social con un compromiso de los pobres con los pobres. En este momento me centro en la formación de líderes eclesiales, vinculó a un movimiento spiritual, me tocó vivir en Guayana, y allí estuve viviendo unos anos. Simultáneamente estaba vinculado al movimiento sindical, y lo que era un movimiento sindical más de base. Mi aporte allí era de una perspectiva de formación obrera para el obrero.

A partir del año 85 trabajo directamente en los programas de educación desde y para los pobres en Fe y Alegría. Durante estos años mi trabajo se centra en crear las condiciones para que la oferta educativa tuviera mayor alcance entre los pobres y que los maestros sean maestros de profesión y de opción al servicio de las clases populares. No queda abandonado en estos años la animación de las comunidades eclesiales de base; hay una dinámica muy propia de Fe y Alegria: cuando se crea una escuela en medio de una barriada la escuela no es nunca una isla dentro de la comunidad, sino es una plataforma al servicio de la comunidad y en este sentido se acompaña el camino de fe de la comunidad. Es por ello que Fe y Alegría se entiende a si misma como un “Movimiento de educación popular, es decir para los pobres en todas sus dimensiones, y, por lo tanto de promoción social”.

En la década del 90 tuve la oportunidad de trabajar vinculado a una organización no gubernamental, Entreculturas, en España. Al comienzo es una organización clásica que se mueve fundamentalmente en ámbitos intraeclesiásticos. Su propósito es levantar fondos para distintos proyectos de Fe y Alegría en América Latina. A mediados de la década se da un salto que marca un cambio profundo cambio en su pretensión y estilo: los jesuitas en España deciden dar protagonismo a Entreculturas como organización de la Compañía de Jesús al servicio de la solidaridad internacional. Me tocó liderar este salto transformándola en una organización no gubernamental con presencia en la sociedad española para sensibilizar en orden a la solidaridad y para representar a Fe y Alegría ante entidades gubernamentales. Fueron años intensos para de trabajo para levantar fondos para proyectos y sensibilizar la sociedad española, a la cara de la pobreza en América latina.

¿Nos podría comentar sobre su trabajo con el Movimiento Fe y Alegria?

El Movimiento Fe y Alegría (FyA) nace, en 1955, de un encuentro de estudiantes universitarios de la Universidad Católica de Caracas, dirigida por los jesuitas, y las necesidades dramáticas de los barrios en Caracas. La semilla inicial es el impulso de estos estudiantes para construir algunas escuelas. Lo que determinó su crecimiento fue que esta idea es asumida por la propia gente. A partir de ahí comienzan a generarse en distintos barrios y distintas ciudades de Venezuela centros educativos y en esta dinámica participan muchas religiosas que ven en ello una oportunidad para acercarse a los pobres y servir desde el corazon de ellos. nace como una propuesta al estado que no pudo provenir servicios en barrios urbanos marginales.

Los años 60 terminan son años de cambios muy fuertes. Al interior de la Iglesia latinoamericana se da una toma de conciencia de la realidad social como una realidad contraria totalmente al evangelio. Es en Medellín 68, donde los obispos levantan la voz y liberan todo un impulso de compromiso y transformación. Así mismo el P.Arrupe, testigo de la bomba de Hirosima y superior de los jesuitas “reta” a sus compañeros jesuitas para poner en el horizonte de la educación la realidad del continente.

Este escenario con estos ingredientes vigorizan a Fe y Alegría saltan las fronteras del país donde nació y hoy están en 18 países. Es un proceso de crecimiento cuantitativo y de transformación de su misión: Fya era en una primera etapa una oferta de educación allá donde no llegaba el estado. Hoy va más allá: Fe y Alegría revindica que la educación de calidad es un bien público y que sus programas son gestión privada de un bien público. De un primer momento más asistencialista Fe y Alegría quiere ser interlocutor con otros actores para generar políticas públicas para la educación en America Latina.

Mi relación con Fe y Alegría se da en mi primer momento de acercamiento al mundo de los pobres tanto en Venezuela como en Ecuador. Son un voluntario al servicio de algunas escuelas. En un segundo momento coordino la región occidental de Venezuela donde había cerca de treinta centros educativos. Fe y Alegría busca que los pobres se conviertan en sujetos de su propio desarrollo. Su habilidad ha sido generar escuelas en donde se combina la autonomía con la vinculación con otras. Son redes de comunicación intensas. La participación en esos procesos transforman muchas realidades sociales, pero sobretodo, uno es transformado en su visión, en su fe, en su existencia.

¿Cómo se caracteriza el elemento de fe en el trabajo diario de Fe y Alegría?

La fe tiene que ver con la motivación, es decir, que la fe moviliza hacia un compromiso fuerte. Esto es lo que ha movilizado a mucha gente. Fe y Alegría ha sido la forma de concretar esa motivación para muchas personas. Por otra parte Fe y Alegría propone unos programas con una transmisión de valores que están en armonía con la fe y la visión que nace del evangelio. Fe y Alegría no hace proselitismo, Fe y Alegría busca que la persona responda con valores y con capacidades para construir una sociedad más justa y equitativa. Esa es la manera de evangelizar. Una cosa es hacer proselitismo y otra evangelizar. FyA por ejemplo, no es educación católica, en el sentido que no es una educación para católicos, de una manera exclusiva. Fe y Alegría propone un modelo de educación que responde a las necesidades de la gente. Pero la fe que moviliza a FyA, y si tiene en conjunto una seria de valores que se manifiesta en la práctica de todos los programas. La espiritualidad de los Jesuitas, cuando iniciaron a fundar las universidades hace más de 4 siglos, se proponen hacer bien, hacer el máximo bien y hacerlo bien. Para los Jesuitas, se tiene que realmente ubicarse para que el bien sea el máximo y tiene que serlo lo más bien. Este tipo de movimiento eclesiástica tiene que plantearse como algo fundamental, para convertirse en programas actuales, en educación de valores, y luego para movilizar el proyecto.

¿Viendo al futuro cuales son los cambios que se están dando hoy en día dentro del Centro Magis?

El Centro Magis lleva ya nueve anos en este camino, y gracias a la asistencia de Magis, estas redes educativas han dado saltos cualitativos. Magis nace en un momento en que estas redes se posicionan para realmente incrementar a sus capacidades. Después de nueve anos se puede decir que hay un desarrollo muy importante por dentro de estas redes. Por otra parte hoy tenemos más conciencia de la globalidad de los problemas: en America Latina hay problemas que son globales y para los cuales no puede haber sino respuestas globales.

No solo son los Jesuitas, es necesario la confluencia de otros actores, y de allí nace la necesidad de hacer alianzas entre líderes, redes de los jesuitas, y redes de la sociedad civil. En esta nueva etapa el Centro Magis no es como se vincula a un solo líder, sino que el reto está en ver cómo logramos incidir en las redes para que se interconecten, y como logramos incidir para que estas redes se articulen con redes de la sociedad civil para que tengan respuestas continentales a la educación. Este pensamiento ha ido tomando cuerpo en todos, es decir, en los jesuitas [Fe y Alegría, Universidades de los jesuitas en AL. y el Sector Social de los jesuitas en AL], en Avina y en el Centro Magis.

¿Cuál ha sido el mayor éxito del Centro Magis? ¿Cuál es el papel de AUSJAL en este proceso?

En líneas generales, el Centro Magis, durante 8 años de vida, ha colaborado para que las instituciones y redes SJ con las cuales venía asociando fueran organizaciones cada vez más representativas y de referencia, con capacidad operativa, propositiva y negociadora, a nivel local, regional, nacional o continental.

Nos podemos preguntar también ¿en qué medida, el Centro Magis, al promover el fortalecimiento de las instituciones y redes de la Compañia de Jesús en América Latina y el Caribe, agregaba valor a esas organizaciones? Los resultados encontrados indicaron que Magis ha llegado a ser un importante aliado en la medida que lograba impulsar aspectos muy estratégicos para la sustentabilidad institucional y social de dichas organizaciones tales como:
• El manejo de la imagen pública.
• La incorporación y uso de las nuevas tecnologías.
• La sostenibilidad financiera en el tiempo (más allá de los apoyos logísticos y bienes).
• La implementación de procesos estructurales organizativos basados en conocimientos (lo que permite decisiones más acertadas).
• El aumento de las competencias, habilidades y conocimientos por parte del equipo de trabajo.
• La promoción de un liderazgo transformacional.
• El foco en la población meta y su valoración como sujeto de derechos.
• La construcción de vínculos y sinergias, dentro y fuera del ámbito de la Compañía de Jesús, para impactar “más y mejor”.
• El desarrollo de experiencias innovadoras que pudieran ser replicadas.
• La inserción en la dimensión pública como actor de propuestas y cambios positivos.

¿Habrá otras áreas donde el papel de los Jesuitas en América latina este aumentando, fuera de la educación?

Los jesuitas tienen un trabajo muy extenso dentro del campo social. Actualmente están trabajando en varias redes a nivel continental: la red de migrantes, la red de refugiados y desplazados, la red indígena. Además los Centros de investigación y acción social están impulsando en varios países un programa de formación política y ciudadana. El tema de las migraciones está tomando cada vez más importancia y urgencia. Los jesuitas, que vienen trabajando en ello desde hace muchos años, tienen como una de las bases fundamentales, el respeto al humano, en cualquier situación, y con los migrantes, el esfuerzo del acompañamiento.

¿Habrá algún otro cambio en como los Jesuitas inician un proceso de cambio social?

Los Jesuitas son muy conscientes de la complejidad de los procesos mundiales. Está muy dentro de su manera de ser y actuar “ver y analizar la realidad”. Solo entendiendo la realidad en toda su complijidad es que es posible una negociación exitosa con otros actores y creo que los jesuitas han avanzado en esta posición. Hoy podría afirmar que en su conciencia está mucho más claro la necesidad de articularse, de llegar a acuerdos y alianzas con otros actores. Hoy no se puede ser islas. La tendencia de los jesuitas a nivel mundial es entender la globalización de los problemas y la globalización de los resultados.

Todo ello hace que el camino tenga más complejidad. Por otra parte los jesuitas son conscinetes también que la disminución a nivel mundial de los jesuitas hace absolutamente necesarias las alianzas y la preparación humana, espiritual y profesional de otros que sin pertenecer a la orden jesuítica se sienten identificados y comprometidos con su misión y su horizonte.